Al Revés

por Ana María Hernández G., El Universal, 1999

al reves

No es frecuente encontrar quien escriba para niños. No es que no haya literatura infantil, sino carencia de escritores. Por lo general se piensan las historias para los lectores adultos, tal vez los que podrían asociar firma con rostro y leer reseñas y hacer críticas.

Por eso, cuando Menena (Carmen Elena) Cottin habla de su libro Al revés, dice que su deseo, su proyecto era hacer un libro para niños, íntegramente para ellos.

Su formación profesional la orientó hacia el diseño gráfico, y se graduó en el Instituto Neumann. Luego estudió ilustración de libros para niños en Parsons y animación tradicional en el Pratt Institute, ambos de Nueva York.

Cuando estaba en el Parsons, le asignaron como tarea relatar una experiencia de la infancia. Menena sonríe recordando la travesura infantil: ‘me gustaba imaginarme que caminaba por el techo, y que todas las cosas las veía al revés’.

Entonces fue cuando nació la historia que precisamente se relata en el libro presentado en la reciente Feria Internacional del Libro de Caracas, y editado por el naciente sello Camelia, también dedicado a la edición de textos para niños.

Luego, en el Pratt retomó la idea del mundo patas arriba, e hizo un cortometraje, que con apenas minuto y medio de duración, producto de unos seis meses de trabajo continuo, obtuvo el tercer premio del 28 Festival de Animación del Asifa (The International Association of Film and Video Animators), en enero de 1996.

‘La idea surgió como trabajo de clase. La idea tuvo receptividad, a mí me encantó. Quedó en maqueta, armadita, con bocetos y un par de ilustraciones más o menos, para que el editor se diera cuenta del estilo. Luego en el Pratt hice el curso de animación tradicional, sí, del que todo es hecho a mano, sin computador. Concursé en Nueva York y se ganó el premio en la categoría de estudiantes. Me vine con ese entusiasmo, y desde entonces vengo luchando para editar’.

La lucha se debe un poco a ciertos cambios que algunos editores deseaban introducir en el proyecto original de Cottin. Pero ella prefirió esperar, hasta que María Angélica Barreto, directora editorial de Camelia, vio su trabajo.

‘Me encanta porque me han respetado todo lo que yo quería poner, hasta la diagramación, el diseño, los textos, todo. Ella vio mi trabajo y se entusiasmó muchísimo’.

Lo único que varió, según su concepto original, fue el tamaño final que ahora tiene el libro: el tamaño de los dibujos, hechos con creyones tienen un tamaño de medio pliego, mientras que la edición es algo menor de un cuarto de pliego. Se hicieron tres mil ejemplares y la modificación del formato no varió en la calidad ni la resolución de las ilustraciones.

Respecto a futuros proyectos infantiles, Menena Cottin está maquinando y por lo tanto no quiere dar a conocer nada hasta que el próximo libro cobre más forma que idea. Lo que sí tiene claro es que no quiere que la niña personaje de Al revés se apropie del protagonismo futuro de sus libros, sino que más bien quiere desarrollar otros caracteres.

Desde la experiencia

Cuento corto. Lógica infantil que garantiza el gusto entre la audiencia menuda: ‘Cuando estoy en mi casa me gusta acostarme en el suelo y mirar al techo. Me imagino que el techo es el suelo y empiezo a caminar por el techo… Entonces puedo ver cómo se ve todo al revés. Mis vestidos están colgando hacia arriba, derechitos como soldados. Ahora las puertas son altas y tengo que tener cuidado con el escalón. La lámpara del comedor parece un árbol. ¿Qué diría la gallina si viera sus huevos así? (mira los huevos en la nevera). La escalera baja para arriba y sube para abajo. La ducha es como una lluvia cayendo del suelo al cielo… Pero… hay algo que me asusta… (se imagina que el agua de la poceta se escapa) ¡Uyyyy! Yo mejor me devuelvo a mi mundo al derecho. Donde el suelo es suelo y el techo es techo’.

Esto es lo que va relatando la pequeña personaje del cuento, una sencilla experiencia que se ofrece de manera reversible en el libro. Esto significa que quien abra el libro no tendrá opción de equivocarse porque lo está abriendo al derecho o al revés: de cualesquiera de las dos formas puede disfrutarse. Y en cuanto a límites de edad, pues de tres años en adelante todo es posible…

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